Rowan quedó perplejo ante la reacción de Nadia. Durante un instante, creyó que había logrado atravesar esa coraza que ella llevaba tan firmemente construida, que había derribado la muralla que la mantenía distante e inaccesible. Sin embargo, la bofetada y la mirada de enojo le dejaron claro que estaba equivocado. Había asumido demasiado pronto, había interpretado su entrega momentánea como una rendición emocional, sin considerar que tal vez lo que había ocurrido no era fruto de la reconciliació