Sus palabras fueron impecables, sin dejar espacio para rechazo. Al mencionar a Urso, Lorena dificultó aún más la posibilidad de que Domenico se negara. Él, satisfecho con Lorena, aunque lamentando que Urso no hubiera estado a la altura, suspiró y dijo:
—En cuanto a ti y Urso, no me entrometeré. Dejaré que ustedes, los jóvenes, decidan.
Domenico tomó el ginseng de las manos de Lorena con cuidado y se lo entregó a Chris, diciéndole:
—Manéjalo con cuidado, no vayas a romper ninguna raíz.
Chris lo r