—Omar, asegúrate de que la señorita Suárez se sienta cómoda. Que se sienta como en casa.
Omar asintió rápidamente y entregó el regalo a Sara:
—Sara, felicidades por tu pronta recuperación. Este es un pequeño obsequio para ti, espero que te guste.
Sara, con una sonrisa, abrió el regalo y exclamó con alegría:
—Gracias, me encanta.
Era una pulsera de cristal, una edición limitada que Sara había querido pero no había podido conseguir.
Inmediatamente se la puso y luego, con una mirada curiosa, dirigi