Elena dejó que su sonrisa se desvaneciera, revelando una expresión fría.
—Sara, esa maldita...
—¡No hables en voz alta, cuidado que alguien te oiga! —Juan miró a su alrededor, preocupado de que ella estuviera hablando demasiado alto y llamara la atención.
Elena, enojada, bajó la voz y le contó lo sucedido. El rostro de Juan se oscureció aún más.
—¡Esa desgraciada!
Elena lo miró, mordiendo sus palabras, y luego le explicó su plan.
—La venganza se sirve caliente, no podemos dejar que esto se enfrí