La expectativa de humillar a Lorena públicamente le daba una satisfacción inmensa.
Con esto, Lorena no tendría ninguna posibilidad de ser aceptada en la familia Nieves.
Una vez dio sus instrucciones, Sara salió del cuarto, ansiosa por ver el espectáculo que se desarrollaría.
Los hombres, conscientes de la posición de Urso, no se atrevieron a desvestir a Lorena. En su lugar, salieron a buscar a una camarera del cuarto contiguo.
—Tú, desnúdalos y colócalos juntos en la cama, luego vete de aquí —or