Maximilian se alegró de no haber llevado el café a la boca, estaba seguro de que se hubiera atragantado con él. Lo que decía su madre no podía ser posible, no quería tener ningún vínculo con esa mujer.
—Es una posibilidad, pero no está confirmado, hay que esperar que ella vaya al médico y le hagan la prueba —indicó Teresa.
—Lo dijiste con tanta seguridad —comentó Maximilian—, que pensé que era un hecho.
Teresa dejó la taza que traía en las manos sobre la encimera, pensando que quería mucho a