Kaelyn rodó lentamente hasta quedar sentada en el piso con la espalda apoyada en la puerta, las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas mientras Marlon seguía tocando a la puerta.
—Sé que estás ahí, por favor abre, quiero que me veas a los ojos, mientras te explico por qué lo hice, y veas que son sinceras mis palabras —dijo Marlon elevando un poco la voz para ser escuchado a través de la puerta.
—No, vete, me mentiste todo este tiempo mirándome a los ojos, ¿por qué ahora sería diferente?