Mundo ficciónIniciar sesiónDanielle está en su último año de universidad cuando su padre fallece, un ataque al corazón la deja sola con su madre que padece Alzheimer. Con dolor en el corazón abandona la escuela, todo sea por su madre quién la necesita. Al regresar a casa, Danielle recibe una propuesta insólita del antiguo empleador de su padre. Si se hace pasar por su hija durante un año y se casa con un importante CEO, pagará todos los gastos médicos de Isabela, y además, podrá terminar su carrera universitaria. ¿Podrá pasar un año siendo la esposa de un desconocido sin consecuencias?
Leer másDanielle estaba feliz, por fin había terminado su carrera universitaria y podría trabajar en lo que tanto le apasionaba hacer, diseñar interiores. Cuando mencionaron su nombre y subió al podio para recoger su certificado de graduación, no pudo evitar pensar en sus padres y lo orgullosos que estarían por ella, de las fotos y porras que no hubieran dejado de hacer. Danielle suspiró profundo, hoy era un día muy feliz y no quería pasarlo triste, no podría festejar con su papá, pero visitaría a Isabela, que aunque no la reconociera, la escucharía hablar de todo lo que pasaba en su vida. Tomó el certificado entre sus manos y siguió caminando para bajar las escaleras, entre el público que presenciaba la ceremonia, se encontraba su esposo con su hija de tan solo un año y medio en los brazos, también estaba Teresa, su suegra había sido como una madre, apoyándola para que regresara a la universidad. Se sentó al lado de Maximilian, faltaba el discurso de graduación, una de sus compañeras sería l
Kaelyn se puso de pie tratando de no molestar a la pareja, saliendo casi de puntillas para que no repararan en ella, sin embargo, fracasó, cayó nuevamente sentada casi encima de Danielle, fue algo incómodo para ella y más cuando comenzaron a reír; la pelirroja se sonrojó y pidió disculpas antes de irse rápido a otra habitación. —Ahora que estamos solos respóndeme, ¿volverás conmigo?, haré lo que me digas —pidió Maximilian todavía en la misma posición. Danielle se quedó en silencio, no porque no tuviera una respuesta, que la tenía, sino porque estaba emocionada, cuando hizo el trato con Timothy Hardwick, en sus planes no estaba pasar más de un año con el CEO al que estafarían, hasta en algunas ocasiones se vio demandada por él. No podía decir que su falso matrimonio había sido un camino lleno de rosas: sin embargo, se había enamorado de ese hombre malhumorado y tendrían un hijo. Danielle asintió con una sonrisa. —Me gustaría intentarlo, sin mentiras, solo tú y yo —dijo ella en un mu
Micaela vio llegar a los agentes policiales y supo que Berenice había hecho de las suyas sin poder librarse; desde su posición en el jardín podía ver el fin de la vida de lujos que llevaban gracias a la astucia de Timothy, no obstante, gracias a sus previsiones, habían guardado en una cuenta conjunta el suficiente dinero para irse a otra ciudad junto a su hija. Se apartó un poco más de las personas y escuchó atenta donde tenían a Berenice, aunque no dijeron cuál, ya sabía donde buscar. Lo sentía por Timothy, pero él sería la distracción que necesitaba para escapar de allí. Caminó hasta una salida oculta que habían construido para casos de emergencia, la abrió y antes de irse, lo último que vio de su amada casa, fue como se llevaban a su esposo con las manos esposadas detrás de la espalda mientras protestaba y los invitados se quedaron sorprendidos, hablando entre ellos.—Dejen de hablar de mi familia, muertos de hambre —susurró Micaela antes de perderse en la noche.A Micaela no le ll
Danielle corrió hacia Maximilian cuando Berenice cayó en el piso apretando su abdomen con las dos manos. Él la recibió con los brazos abiertos y le dio un abrazo mientras con un pie apartaba el arma.—¿Qué haremos con ella? —preguntó Danielle apretando el rostro contra el pecho de Max.—Llamar a la policía y que ellos se hagan cargo —respondió Maximilian observando a Berenice que se retorcía de dolor.No obstante, no tuvieron que llamar, las sirenas de los carros policiales se escuchaban a la distancia; Maximilian miró alrededor, y vio algunos vecinos asomados por las ventanas.—Esa mujer loca quería matarme —dijo Danielle en voz baja.—Va a pagar por ello, no te preocupes —prometió Maximilian.Dos carros policiales se detuvieron frente a la casa, y bajaron los agentes con sus armas reglamentarias en las manos.—Él intentó matarme por pedido de su amante —gritó Berenice cuando los policías se acercaron.Maximilian fue apuntado con las armas, hasta que se escuchó que una mujer desde al





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