Afuera, se podía escuchar el sonido de la lluvia caer sobre el tejado. Afuera de la habitación, él podía escuchar con claridad la vocecita de Tomás jugando con Sernuno, el centinela que le había creado para que se estuviera tranquilo mientras los adultos se preocupaban por cosas que el niño no tenía porqué saber.
Mientras tanto, adentro, entre los brazos de Lilly se estaba muy cálido y a gusto. Tanto así que no pudo evitar esbozar una tenue sonrisa al recordar las palabras de Lawrence en aquel