Algo se rompió. De un momento a otro, las risas y las guitarras se callaron. Lilly se dio cuenta que todas las miradas estaban puestas en ella y que Xamara le gritaba furiosa algo que no conseguía descifrar, pues todo lo que escuchaba era el caló.
Con las manos juntas sobre su vientre, encogida de miedo intentaba hacer el esfuerzo por entender qué era lo que había hecho mal. Ella solo se había acercado para ayudarla con los platillos.
—¿Plañí? ¡Ne soi tu plañí!— escuchó que seguía gritando mie