«Solo te diré que te cuides de lo que haces… más en esta noche. No sea cosa que te arrepientas de tus tonteras…»
Fue lo único que necesitó Brishen para que Xamara dejara de hacer su espectáculo. Sin respuesta alguna, ella se enderezó y, alzando la cabeza para recobrar algo de la dignidad que él le había quitado, se dio la vuelta para irse.
Lilly observaba toda la escena con los ojos bien abiertos de sorpresa. Había llegado a entender lo de la yegua y los perros. Pero, no se atrevía a preguntar