—Me disculpará, usted que sea demasiado sincero con esto…— habló Lawrence, a la vez que arqueaba una ceja en una expresión cínica y desdeñosa que a Lorette no le agradó en lo más mínimo — …Pero… Presiento que me disgustará lo que leeré en ella. Verá, mi relación con mi padre no es muy buena. Y, honestamente, no quisiera amargarme la velada…
Escucharlo hablar con aquel tono natural que indicaba ya estar acostumbrado a evadir ciertas normas de decoro y responsabilidades familiares, a Lorette, le