La granja bullía de vida. La gente charlaba con buen ánimo, los niños correteaban por todos lados y ya había unos guitarristas, en torno a los hogueras, tocando algunas canciones.
—¡Ah, vale! — exclamó Lawrence sin salir del asombro —¿Acaso teníamos familia numerosa y ni enterados?
Lorette rio entre dientes y volvió la vista hacia atrás, donde se encontraban Lilly y Audrey sin saber qué se esperaba que hicieran ellos. Tomó la mano de Tomás, quien de solo ver a los niños corretear ya comenzaba