Mundo ficciónIniciar sesión¿La conversación con Valentina hizo que Alejandro se sintiera tranquilo? No. En absoluto.
De hecho, se quedó sentado en silencio, mirando el techo oscuro de la habitación del hotel. El aire fresco del aire acondicionado debería haber sido relajante, la luz suave de la lámpara de noche debería haberlo adormecido. Pero el contenido de su cabeza no dejaba de dar vueltas: cada palabra que Valentina había lanzado se clavaba sin piedad.







