Mundo ficciónIniciar sesión—¿Está Valentina? —preguntó Alejandro apenas sus pasos se detuvieron frente a la puerta de la habitación de su esposa. Su intención de llamar a la puerta se frustró cuando Peni salió de la habitación. Evidentemente, la pregunta de Alejandro hizo que Peni diera un brinco de la sorpresa.
—¡Dios mío, señor! —Peni cerró los ojos con fuerza—. Lo siento, no sabía que estaba







