La risa de Chris se apagó poco a poco. Su mirada se volvió seria, clavándose en la de su amigo.
—Es sobre Valentina.
El ceño de Alejandro se frunció más.
—¿Mi padre se quejó de Valentina? —preguntó, aunque el tono denotaba más curiosidad que incredulidad. Por un instante pensó en la conversación de la noche anterior y en la posibilidad de que su padre, una vez más, defendiera a su nuera favorita. Una sonrisa casi imperceptible se dibujó en sus labios: si su padre lo apoyaba, el divorcio sería