(POV Kyler)
La habitación estaba sumida en un silencio sepulcral, interrumpido solo por el tictac monótono del reloj y mi propia respiración, que se volvía cada vez más errática. Había intentado encontrar esa paz que me prometieron en la rutina de mi nueva vida. Pero las palabras de Mateo sobre el "bebé de amor" de una tal Aria seguían zumbando en mi cabeza como avispas furiosas.
Finalmente, el cansancio me venció y caí en un sueño pesado. Pero el refugio se convirtió en una trampa.
El sueño no