Nadie tuvo la culpa de que Michael eligiera precisamente aquella tarde para exigir todo el tiempo y la atención que se le podían dar a un niño. Kevin lo paseó, lo meció, le cambió los pañales, jugó con él, lo arrulló… sólo le faltó darle el pecho. Por suparte, Michael gorjeó, lo miró con sus ojos enormes… y se desgañitó llorando cada vez que se veía de nuevo en la cuna. Hizo de todo, menos dormir.
Al final, Kevin abandonó la idea de trabajar y se llevó al niño de un lado a otro.Se comió un sánd