Kevin permaneció callado durante tanto tiempo, que Laurent estuvo a punto de decirle que se olvidara del asunto, que no tenía importancia; sin embargo, tenía demasiada. Estaba segura de que la muerte de su hermano había sido lo que le había impulsado a irse a Colorado, y lo que le impedía, incluso en ese momento, organizar una exposición con sus obras.
—Kev —dijo, al posar una mano sobre su brazo—: Me pediste que me casara contigo para poder hacerte cargo de mis problemas. Querías que confiara