Kevin se acercó a ella y se colocaron juntos frente al fuego, mientras la leña crepitaba y el aroma de las flores se mezclaba con el del humo. Las palabras que pronunciaron fueron simples y ancestrales, y a pesar de la cantidad de bodas a las que había asistido, la señora Winters se secó las lágrimas de los ojos.
« Juro amarte, honrarte y respetarte».
«En la riqueza y en la pobreza».
«Y prometo serte fiel».
Kevin le colocó un anillo muy sencillo, una simple banda de oro que le quedaba demasiado