Empezó a nevar de nuevo, y pasaron tres días hasta que él pudo arriesgarse a ir al pueblo. Laurent lo observaba mientras apuraba su taza de café y se ponía el abrigo.
—Volveré lo más rápido posible.
—Prefiero que te tomes tu tiempo y vayas con cuidado.
—El todoterreno es como un tanque — aceptó los guantes que ella le dio,pero no se los puso—. No me gusta dejarte sola.
—Oye, llevo mucho tiempo cuidando de mí misma.
—Las cosas han cambiado. Seguramente, mis abogados ya me han enviado la lic