Mía llegó a la nueva casa. Las llaves le pesaban en la mano.
Los empleados enviados por su exesposo se encargaron de llevar todas sus pertenencias. Su única preocupación era llegar.
Abrió la puerta. El espacio se extendió frente a ella. Paredes de un blanco perfecto. Muebles nuevos que aún olían a tienda departamental. Todo pulcro. Elegante. Como sacado de una revista de decoración.
Tan diferente a su antiguo departamento.
La sala amplia, con ventanales grandes. La cocina, con electrodomést