En el banco le explicaron cómo reforzar la seguridad de su cuenta. Cambiaron contraseñas. Activaron verificación en dos pasos. Le mostraron cómo detectar movimientos sospechosos.
Mía prestó atención a todo. Aunque la cabeza le pesaba.
Después tuvo que ir al sanitario. Desde ayer su estómago estaba sensible. Ella culpó al estrés. A la falta de sueño. A la preocupación constante por su bebé.
Al salir, Tomás la esperaba en las sillas acolchonadas del área de espera. Tenía su teléfono en la mano.