El monitor marcó un cambio.
Un pitido distinto.
Más agudo.
La anestesióloga alzó la vista de inmediato.
—Presión en descenso —anunció con firmeza.
El cirujano no se detuvo. Mantuvo la concentración en el campo quirúrgico.
—Aumenten líquidos.
Una enfermera asintió y ajustó la vía.
El ambiente en el quirófano cambió.
Ya no era solo un procedimiento.
Era una carrera contra el tiempo.
—Hemoglobina en descenso —añadió otra voz tras revisar la gasometría—. Más de lo esperado.
El cirujano frunció el c