—¡Al fin, Rafael! Al fin se hará justicia, y ella irá presa. Sé que después vamos a demostrar que es la asesina de Lisardo, porque ella lo mató, no lo hice yo.
Rafael la abrazó.
—Vamos a demostrar tu inocencia, lo haremos, querida. Ahora, vamos, debes descansar. Esta vez no irás al hotel, te llevaré a casa.
—¿A casa?
—Bueno, te llevaré a mi casa, y no acepto un no por respuesta, tengo miedo de que, ahora que se sabe esto, quieran dañarte.
Elisa respiró profundo, por primera vez dijo que sì, porq