Seis meses después.
Piero esperaba al pie del altar, estaba nervioso, con una gran sonrisa, un poco burlón. La iglesia estaba repleta de amigos, conocidos, y de la familia que ahora eran.
En las primeras filas estaban la abuela Paula, màs repuesta de salud, y Elisa y Valeria, vestidas de damas. Leander estaba al lado de su hermosa esposa.
Rafael estaba al lado de su sobrino, que sería el padrino de la boda.
Pronto, escucharon la marcha nupcial resonar, y ella entró del brazo de su abuelo. Tenía