Los ojos de Elisa se abrieron asustados.
—Yo…
Ella levantó su vestido, intentó alejarse, pero èl la devolvió a ella.
—Dime la verdad, no es la primera vez que mencionas a Lisardo, ¿Quién es?
Ella tembló, sintió sus manos, sobre sus hombros.
—Él era… ¡Mi esposo!
Los ojos de Leander se abrieron enormes al escucharla.
—¿Qué…? ¿Qué dices?
—Él está muerto… sí, soy viuda.
Leander dio un paso atrás, se sentó en la cama, ella se sentó a su lado.
—¿Cómo murió?
—Fue un accidente… pero, por favor, no quier