El chofer aceleró.
—¡Acelera todo lo posible! Intenta desviarlo del camino.
El chofer, que era muy diestro, obedeció y luchó todo lo posible por hacerlo.
Mientras Elisa estaba agachada, y sintió cómo Leander la protegía con su cuerpo, pegándolo al de ella, tanto, como si fuera un escudo humano para protegerla.
El corazón de Elisa latía, no quería morir, tampoco quería que Leander muriera.
«¿Quién puede ser el culpable de esto? ¿Nos querrán secuestrar por dinero o…? ¿Estará relacionado con la mue