Elisa abrió los ojos, aún estaba envuelta en los brazos de Leander, observó a ese hombre a su lado.
Su rostro a veces no era idéntico a su esposo. Leander tenìa una delicada barba que le hacía lucir diferente, además sus gestos y su forma de comportarse eran diferentes.
Ella acarició su rostro. Pero, en su corazón, sentía culpa.
Estaba a punto de levantarse, cuando sintió que Leander la abrazó a su cuerpo, otra vez.
—No te vayas, quédate conmigo.
Ella no pudo evitarlo, se abrazó a su cuerpo, le