—Lo siento, Leander —dijo Rafael, compasivo, pensaba en lo mucho que èl debía estar sufriendo ante estas circunstancias.
Leander le mirò a los ojos.
—Rafael, hay una cosa que quiero decirte.
Rafael estaba nervioso, frunció el ceño, intrigado.
—¿Cuál es?
—Tengo la sospecha de que… Lisardo Expósito y yo, podríamos ser los hijos de tu hermana.
Rafael se quedó perplejo, su rostro se volvió blanco, estaba impactado ante tales palabras.
***
Sonia estaba desesperada, Gustavo conducía muy rápido.
—¿Qué