Leander corrió a la escalera, y observó a su esposa frente a la enfermera, mientras tocaba su vientre.
—¡Elisa! ¿Qué pasa?
Elisa apuntó a la mujer, la enfermera estaba asustada.
—¡Ella le hace daño a tu padre! Hablaba con alguien diciendo que le haría daño a tu padre.
Los ojos de Leander se volvieron feroces.
La enfermera retrocedió, pudo ver el miedo en su mirada.
—¡Yo no…! —exclamó con desespero—. ¡Yo no!
Leander sintió rabia, tomó el brazo de la mujer, mientras ella chillaba.
Elisa se sostuvo