Al día siguiente.
Elisa se levantó muy temprano, fue y compró un vestido de novia y renunció a la boutique.
Aunque la dueña se molestó, poco le importó, incluso aunque no le pagara, sin embargo, no quiso decirle sobre que se casaría.
Las horas avanzaron rápido, mientras se arreglaba.
Estaba nerviosa, una vez lista llamaron a su puerta, eso la asustó.
Al abrir la puerta, encontró a un chofer.
—El señor Moctezuma me envió por usted.
Elisa se sorprendió, porque no creyó que èl supiera donde vivía.