La pregunta todavía flotaba en el cuarto.
Evelyn la sentía en el aire mientras abría los ojos. La luz veneciana entraba por los postigos de madera —dorada, oblicua, lenta— y dibujaba franjas en las sábanas de lino blanco. Nathan dormía a su lado, de espaldas, la respiración pareja.
¿Te casarías conmigo de nuevo?
Ella había respondido en voz baja, casi sin pensarlo. Cada día, si hace falta.
Lo había dicho como quien dice una verdad vieja. No como una promesa nueva. Como algo que ya existía y sim