Nathan llevaba cuarenta minutos en el estrado cuando Patricia Holt se levantó para el contrainterrogatorio.
Evelyn lo había observado todo ese tiempo con la concentración específica de quien conoce a alguien lo suficientemente bien como para leer lo que hay debajo de lo que muestran. Nathan había respondido las preguntas de Reeves con la calma ensayada de las sesiones con Harrison: cronológico, preciso, sin adornar. Las visitas a Robert. Las advertencias. El teléfono desechable. La llamada al s