La llamada de la editora llegó un jueves a las cuatro de la tarde.
Evelyn la escuchó con el portátil abierto y el capítulo cuatro de la segunda novela en la pantalla y la calidad específica de la concentración que se tiene cuando ya sabes lo que viene pero esperas que no venga todavía.
—El primer capítulo es brillante —dijo la editora—. La reina en el capítulo cuatro está completamente blindada. ¿Qué teme?
Silencio de cuatro segundos.
—¿Qué quieres decir con blindada?
—Quiero decir exactamente