Harrison no durmió.
Evelyn lo supo cuando llegó al tribunal el miércoles por la mañana y lo vio en los escalones con el mismo traje del día anterior y una taza de café que claramente no era la primera. Tenía esa energía específica de las personas que han convertido una noche entera en trabajo y que están funcionando con algo que no es exactamente adrenalina sino la concentración pura de quien sabe que tiene algo y necesita presentarlo en el orden exacto para que haga el daño correcto.
—¿Lo tien