El teléfono de Harrison seguía en altavoz.
Su voz llenaba el silencio de la sala de estar como humo tóxico.
—Las condiciones son claras. Claire quiere reunirse con Nathan. A solas. Sin abogados. Sin testigos. Territorio neutral.
Nathan se puso de pie. Energía nerviosa irradiando de cada músculo.
—¿Cuándo?
—Pasado mañana. Boston. Ella elegirá el lugar y te enviará la dirección una hora antes.
Miré a Nathan. El perfil de su mandíbula estaba tenso. Sus manos apretadas en puños.
—Acepto.
—Nathan, e