El rechazo de Jade a su esposo fue inevitable, no miraba a nadie a la cara y se la pasaba encerrada, llorando sin parar. Rechazaba la comida y en ocasiones perdía un poco la razón, tenía pesadillas de aquellos días y terminaba gritando de miedo, aun así no quería a Alastor cerca de ella, ni siquiera se le podía acercar mucho.
Olivia y Arlo eran los únicos que podían consolarla y trataban de darle ánimo. Olivia la ayudaba a ducharse porque la depresión le estaba pegando duro y no quería hacer na