La casa estaba destrozada, el que fue el despacho tenía todo destruido, la cocina que tenía años sin usarse, las habitaciones, la cama donde dormían jade y Alastor y todas sus cosas destrozadas.
Llegar a casa y recostarla sobre el piso fue tan doloroso, el alma de Alastor estaba quebrada, nadie se atrevía a hablarle, los lobos estaban entristecidos, Arlo en medio del dolor necesitaba hablar con él, quería saber qué había sucedido exactamente con ella y ella volvió a despertar llorando de dolor.