A toda prisa salió de aquel lugar con su mujer en sus lomos, y al llegar sus lobos se le acercaron, sintiendo el aura que cargaba. Se postró para que jade bajara
—¡Alfa!—
—Atacaron a jade, eso no lo soy a permitir—
—¿Se encuentra bien?—preguntan preocupados y arlo sale de la mansión, furioso, había escuchado lo que sucedió y le reclama
—Me parece que es tu culpa, que la hayan atacado—. Alastor lo mira como si lo fuera a asesinar, y la tensión empezó. Jade se interpone entre ambos
—Por favor, ah