Capítulo 62

Solo faltaba una herida y jade, movía la cabeza de un lado a otro y una tos la atacó. Cuando por fin pudo terminar de cerrar las heridas, soltó su mano y ella empezó a suspirar, por lo tanto, que había llorado, tenía la mirada lejos, perdida y ojos muy rojos. Había sido una ardua batalla de casi una hora. Subió sobre ella, quitando el cabello de su rostro mojado y pasando la mano por sus ojos y le dio un beso en la mejilla, muy preocupado por su mujer.

—Perdóname, no podía dejarte así por mi es
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