Jade vuelve con las herramientas de Arlo, está hecha un manojo de dolor y nerviosismo, rasca su cabeza y echa su cabello hacia atrás.
—¿Qué le harás?—pregunta ella cruzando sus brazos, y él abre su caja de madera y saca unas cadenas.
—¿Lo vas a amarrar porque le va a doler?—
—a no, esto es para el celo— jade no le da importancia a esas palabras y lo ve sacar una navaja con una punta muy afilada.
—¿Qué piensas hacerle?—
—Oye, necesitas calmarte, no lo mataré si es lo que piensas, he tenido op