—Dime una cosa Bastián, ¿Ella sabe que estas aquí?.
—No tiene porque saberlo. —gruño. —Y nunca sabrá que estuve aquí.
—Ah, claro. —aplaude. —Le vas a mentir nuevamente, según tú, para protegerla. —Su ironía me comenzaba a molestar. —El gran Bastián, dice cambiar cuando todos sabemos que no lo harás. ¿Qué dirá ella si llegase a saber que estas aquí para matarme?. Porque esta claro que a eso has venido, de lo contrario, no estarías en tu forma más poderosa. —sonríe. —Vamos, atácame.
Abre sus brazos para que lo ataque y lo hago sin chistar, encajo mis dientes en costado y este se carcajea para luego tomarme de la copa y lanzarme pero retrocedí antes de pudiera hacerlo. Observo la sangre salir de mi mordida. Toma un poco con sus dedos y la saborea.
—¿Eso es todo lo que tienes?. —vuelve a provocarme . —Qué débil te has vuelto.
El dejaba que yo lo hiriera con una sola intención, que ella también fuera herida pero el tanto no sabe que su conexión con ella ahora es demasiado débil y eso me da