—¿Qué?. —dijo Jessica sorprendida. —¿Aún existen?.
—Son pocos pero si aún existen.
—En mi primera, no es tu incumbencia, ya te lo dije, no te conozco y te advierto que si me vuelves a tocar te mataré sin contemplaciones.
—¿Es una amenaza?. —dije con burla ya que no es capaz de hacerlo. —Entonces hazlo.
Sus ojos se tornan rojos haciendo que las chicas la observen con asombro ya que tenia razón cuando dije que un sangre pura la convirtió.
—¡Oh por dios, es cierto, un sangre pura te convirtió!. —c