Salí de su oficina sin siquiera mirarlo pues estaba segura que esto fue planeado, siempre supe que fue un cobarde pero jamás creí que fuera a ese extremo, pues siempre se daba superioridad diciendo que era el mejor médico general, incluso mejor que yo.
Según el documento debía estar allá mañana al anochecer. Como si eso fuera tan fácil de hacer, si fuera un humano ordinario, no podría elaborar mañana y menos tener el valor de viajar durante la noche pero para mi, eso es lo de menos.
—¡Alira!. —al escuchar a una de mis compañeras giro sobre mis talones. —Escuche que te iras a estados unidos.
—Supongo que un nuevo aire me hará bien. —mentí. —Aunque me pone nerviosa.
—No es por meterle leña al fuego, pero escuche que quien había sido enviado de primero fue Alejandro pero de la nada dijo que tú eras mejor que el y que merecías ese excelente puesto.
«Maldito cobarde».
—Te echaré de menos. —ella me abraza. —Ya verás que te irá bien.
—Eso espero también. —dije en un suspiro nervioso. —Me ten