Siento su peste a lobo, así que me acerco a él para ver la herida, rápidamente me doy cuenta que es una herida hecha por un vampiro.
—Eres un vampiro. —dijo sin quitarme los ojos de encima. —¿No es así?.
—Mantengámoslo en secreto lobito. —sonrío al verlo de reojo. —Para que tu herida sane, hay que sacar la uña incrustada en tu hombro.
—Esta bien. —dijo ladeando una sonrisa amable dejándome sorprendida ya que es la primera vez que veo a un lobo tan atractivo como él.
Mis ojos me permiten obtener una visión mejor de su cuerpo, al ubicar la uña incrustada dentro de su hombro, le dije que dolería. Con un pinza que siempre cargo en mi bolsillo, tomé la uña. Su cuerpo comenzó a sanar por sí solo y el no observa su hombro si no que no deja de verme a mi.
—Hiciste un buen trabajo. —es la primera vez que un hombre tan lindo me un halago como ese. —En verdad.
—Bueno, gracias por el halago, pero, ya debes irte de aquí, este lugar no está disponible para los pacientes.
Como siempre, mantengo una