Takeshi había salido de la habitación con paso firme, como si la conversación con Erika hubiera sido solo un punto más en una agenda demasiado grande para detenerse. Caminó por el pasillo unos metros, con la mente ya enfocada en su despacho, en las reuniones, en las rutas, en el clan. Y entonces se detuvo. Una pausa corta, seca. Se dio cuenta, con un chasquido casi audible en su cabeza, de que había subido allí precisamente a buscar una carpeta importante. La misma que no había tomado. La misma