Mundo de ficçãoIniciar sessãoDurante los días que siguieron, la vida en la villa pareció encontrar un ritmo apacible, casi engañoso. Los envíos de mercancía llegaron sin retrasos. Las rutas estaban limpias. Los pagos entraban puntuales. Incluso las reuniones con clanes aliados transcurrieron sin incidentes.
Los hombres de Dante comenzaron a relajarse. Se respiraba una calma inusual en el aire, como si por fin, tras tanto caos, la tormenta hubiese pasado.
La villa Bell






