Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación estaba envuelta en sombras cálidas. Solo el murmullo del viento nocturno contra las cortinas era testigo del silencio íntimo en el que reposaban. Svetlana dormía sobre el pecho desnudo de Dante, con una mano enredada en su abdomen, su respiración suave, acompasada. Él apenas había cerrado los ojos cuando el zumbido del móvil rompió la quietud, vibrando con insistencia sobre la mesita de noche.
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