El vapor danzaba en el aire, envolviendo el lujoso baño en una neblina cálida y perfumada. La iluminación tenue, con luces indirectas estratégicamente colocadas, acentuaba el mármol oscuro de las paredes y los destellos dorados de los accesorios. La ducha, una obra maestra de la tecnología, tenía múltiples cabezales de agua a presión, capaces de simular desde una ligera llovizna hasta una cascada intensa. Al lado, una bañera de hidromasaje invitaba a la relajación, con sus burbujas resplandecie